Misterio
Traducido del inglés
Publicado: 2026-04-03

Tenía como 15 o 16 años. Era una noche normal, nada especial. Estábamos mi amigo Ethan, Sarah y yo en su casa. Todo típico: pizza, refrescos, perdiendo el tiempo y buscando algo creepy para ver antes de dormir. En un momento Sarah dice: —Oigan, ¿y si probamos una ouija? Dice que la encontró en un armario, como una vieja que dejaron los dueños anteriores o algo así. Nos empezamos a reír, en plan: —Sí claro, vamos a invocar a un demonio de TikTok. Pero estábamos aburridos, así que dijimos: bueno, da igual, probemos. Apagamos la luz principal, nos sentamos los tres y pusimos los dedos sobre la plancheta. Al principio, nada. Literalmente nada. Estuvimos como cinco minutos haciendo preguntas tontas al vacío. Y entonces se movió. No de golpe. Súper lento. Como… apenas deslizándose. Ese tipo de movimiento en el que parece que alguien lo está empujando, pero nadie quiere admitirlo. Yo enseguida dije: —Ok, ¿quién lo está moviendo? Ethan dice que soy yo. Sarah dice que es Ethan. Total, todos echándonos la culpa. Decidimos ponerlo a prueba. Preguntamos algo simple, tipo: —¿Cuántas personas hay en la habitación ahora mismo? La plancheta se detuvo. Luego empezó a moverse otra vez. Despacio, con pausas. 3 Nos miramos y nos reímos, porque eso no demostraba nada. Entonces Ethan dice: —Vale, preguntemos algo que ninguno sepa. Sarah pregunta: —¿Cómo se llamaba el dueño anterior de esta casa? Yo no tenía ni idea. Ethan tampoco. La plancheta empieza a moverse otra vez. Muy despacio, letra por letra. Podíamos seguirlo con la vista. M A R I A Y ahí es cuando se puso… raro. Sarah no dijo nada al principio. Solo se quedó mirando la tabla. Luego de repente quitó las manos y se quedó pálida. Pensamos que estaba actuando, en plan dramático. Pero parecía realmente asustada. Le pregunté: —Espera… ¿hablas en serio? Asintió. Y la verdad, ahí fue cuando empecé a sentirme incómodo. No como en una peli de terror, sino esa sensación rara cuando algo no encaja y tu cabeza intenta encontrar una explicación normal. Seguimos, pero ya sin reírnos. Preguntamos: —¿Quién eres? La plancheta no se movió como en veinte segundos. Luego empezó otra vez. V I V O A Q U Í Ethan enseguida dijo: —Vale, esto es una tontería. Alguien nos está troleando. Y la verdad, sonaba bastante lógico. Yo casi estaba seguro de que era él. Así que decidimos parar. Dijimos “adiós” y quitamos las manos. Y entonces pasó lo más raro de toda la noche. En cuanto dejamos de tocarla, la plancheta dio un pequeño tirón. No se deslizó ni nada. Solo un movimiento mínimo, hacia “GOODBYE”. Un par de milímetros. Pero los tres lo vimos. Y nadie la estaba tocando. Y eso sí que daba miedo. Apagamos todo rápido, encendimos las luces y guardamos la ouija en la caja. Al día siguiente Sarah nos escribió diciendo que lo había comprobado: el nombre del dueño anterior sí era Maria. Y jura que nunca nos lo había dicho. No digo que fuera algo sobrenatural. A lo mejor alguno la movía sin darse cuenta, o Sarah lo mencionó alguna vez y se nos olvidó. Pero ese pequeño movimiento, cuando nadie la tocaba… eso es lo que todavía se me queda grabado. Porque fue… demasiado raro. Y sí, nadie me cree. Pero no fui el único que lo vio.