Tengo miedo de mis sueños. Sobre todo de los malos. Tienen la costumbre de hacerse realidad. Y los veo con mucha claridad y nitidez. Entiendo lo que significan. Quizá sea por mis miedos de infancia que me acompañaron hasta la adultez, quizá sea un presentimiento, pero mis sueños son proféticos. Siempre me preocupé mucho por mis padres. No sé por qué. Simplemente sentía una inquietud. Sobre mi padre — desde niña tenía siempre el mismo sueño: su cabeza se separaba del cuerpo y rodaba escaleras abajo hasta mis pies. Y yo, una niña pequeña, me quedaba ahí llorando por mi papá. Después, mis padres se divorciaron. Mi madre... siempre el mismo sueño. La veo en nuestro antiguo apartamento, del que nos mudamos hace muchos, muchos años. Pero el sueño me lleva siempre de vuelta allí... Mamá está sola... me abre la puerta de aquel viejo apartamento y yo le pregunto: "¡Mamá! ¿Por qué estás aquí?!" Y sí... mi mamá está sola. Soñé con una guerra (no voy a decir cuál)... varios años antes de que empezara. Salgo al porche de la casa y a mi alrededor la tierra arde, los rosales arden... Y entro de nuevo y les digo a los míos: ¡va a haber una guerra!